Una encuesta reciente de INTOO y Harris Poll muestra que más de una quinta parte de los empleados ya utiliza inteligencia artificial en su trabajo sin herramientas ni procesos aprobados formalmente por sus organizaciones. El fenómeno evidencia una inversión del patrón tradicional de adopción tecnológica y plantea desafíos urgentes para los equipos de recursos humanos.
Los trabajadores están incorporando inteligencia artificial a sus tareas diarias sin esperar a que sus empresas definan una estrategia formal. Así lo revela una encuesta de INTOO y Harris Poll publicada esta semana, que documenta una inversión del patrón histórico de adopción tecnológica en las organizaciones [4].
Según el estudio, el 22% de los empleados de tiempo completo y medio tiempo afirma que la IA se utiliza en su organización por iniciativa individual, sin herramientas ni procesos aprobados formalmente. En contraste, apenas el 12% reporta un uso consistente de IA a nivel organizacional mediante canales oficiales [4].
El dato marca un quiebre respecto al modelo tradicional, en el que las empresas adoptaban primero la tecnología y los empleados la incorporaban después. Ahora, la curva se invierte: la experimentación individual avanza más rápido que la gobernanza corporativa.
Contexto: una adopción descentralizada
La encuesta identifica dos bloques de organizaciones. Por un lado, el 38% de los lugares de trabajo aún no ha formalizado la adopción de IA. Por otro, el 30% ya superó la etapa de experimentación y opera con procesos más estructurados [4].
Entre ambos polos se abre una zona gris: empleados que resuelven tareas con herramientas de IA por cuenta propia, sin lineamientos claros sobre uso de datos, confidencialidad o calidad de los resultados.
El estudio también registra la percepción de los trabajadores. Alrededor del 20% considera que la IA podría hacer obsoleto su empleo. Curiosamente, entre quienes trabajan en organizaciones que no usan IA, la preocupación es casi idéntica: 19% [4]. Esto sugiere que el temor no nace de la experiencia directa, sino de narrativas públicas sobre automatización.
Análisis: el riesgo de la adopción invisible
El fenómeno descrito por INTOO y Harris Poll tiene una lectura operativa concreta para RRHH: cuando la adopción ocurre sin estructura, la organización pierde visibilidad sobre cómo se está trabajando.
No se trata solo de seguridad de la información, aunque ese es un riesgo real. También hay implicaciones en términos de consistencia, capacitación y equidad. Si algunos empleados usan IA y otros no, los resultados dejan de ser comparables. Si no hay criterios de validación, la calidad del trabajo se vuelve difícil de auditar.
El dato sobre el temor al desplazamiento —prácticamente igual entre quienes usan IA y quienes no— apunta a un problema de comunicación interna. Las empresas que no hablan abiertamente sobre el rol de la IA en su operación dejan ese espacio a la especulación.
Implicaciones para RRHH en Latinoamérica
Para los equipos de recursos humanos en la región, el estudio plantea varias acciones concretas:
- Mapear el uso real de IA: antes de diseñar políticas, es necesario entender qué herramientas ya usan los empleados y para qué tareas.
- Definir lineamientos mínimos: establecer reglas claras sobre qué información puede compartirse con herramientas externas y qué procesos requieren validación humana.
- Capacitar de forma transversal: no limitar la formación en IA a perfiles técnicos. La adopción ya está ocurriendo en todas las áreas.
- Comunicar la estrategia: si la empresa tiene un plan de IA, los empleados deben conocerlo. Si no lo tiene, eso también debe reconocerse para evitar vacíos.
- Monitorear la brecha: medir periódicamente la diferencia entre adopción individual y adopción formal para ajustar la estrategia.
En mercados laborales donde la regulación sobre IA aún está en desarrollo, como ocurre en buena parte de Latinoamérica, la responsabilidad de establecer marcos internos recae directamente sobre las organizaciones. RRHH está en posición de liderar ese proceso.
Conclusión
La encuesta de INTOO y Harris Poll confirma lo que muchos equipos de RRHH ya perciben: la IA llegó al trabajo por la puerta de los empleados, no por la del departamento de tecnología. Ignorar esa realidad no la detiene; solo la vuelve invisible.
El reto no es frenar la adopción, sino darle estructura. Las organizaciones que logren cerrar la brecha entre la experimentación individual y la estrategia formal estarán mejor posicionadas para capturar los beneficios de la IA sin exponerse a riesgos innecesarios.
Fuentes consultadas
- [1] At PMI, culture and AI transformation go hand-in-hand — HR Executive
- [2] AI is erasing the first rung of the leadership ladder — HR Executive
- [3] Visa cuts 2,600 jobs as AI reshapes how work gets done — HR Executive
- [4] Workers are driving AI adoption faster than employers — HR Executive
- [5] Employers see benefits of hybrid work as workers accept tradeoffs for greater flexibility — HR Executive
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